El estanque de los peces rojos
Bienvenido al número 21 de Dossier Bruselas. Pedro Sánchez aterrizó en Pekín el sábado en su cuarta visita a China desde 2023. Hoy acaba la visita. China vende a España por valor de 45.000 millones de euros y España a China por 7.000 millones. Ese desequilibrio comercial, que es generalizado en Europa, debe reducirse, cree el Gobierno español. Europa no quiere imponer más aranceles, quiere que China se abra más. Más allá del comercio, esta cuarta visita muestra que Sánchez consolida un giro en política exterior. Manteniendo la absoluta lealtad a la Unión Europea, España diversifica alianzas. Recuerden: a China se va cuando uno es invitado.
Por cierto, el estanque de los peces rojos, el de la fotografía, es un estanque al que la dirigencia china sólo invita a ciertas visitas. China entiende que es un honor acercarse a los peces coy, que pueden ser dorados, y que emiten destellos rojos, azules o verdes. Para los chinos, son peces mágicos.
La noticia. La particular ‘empresa de China’ de Pedro Sánchez.
En el siglo XVI la corona española diseñó planes para la conquista y colonización de China. Medio milenio después, España vuelve a China como nunca había hecho desde entonces.
Pedro Sánchez llegó a Pekín el domingo en lo que supone su cuarta visita a China en cuatro años. Vuelve este miércoles. Visitó empresas y mantuvo encuentros con el presidente Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji. El pasado noviembre fueron a Pekín los reyes Felipe VI y Letizia. China se acerca a España y España tiende la mano.
España y China planean suscribir un acuerdo de inversión durante la visita. El denominado “Acuerdo de Inversión de Alta Calidad” busca garantizar que las inversiones chinas en España incluyan transferencias de tecnología a empresas locales, contratos para proveedores nacionales y creación de empleos en las regiones donde operan. Que la probable futura implantación de BYD en Tarragona genere mucho más que la simple planta.
El telón de fondo es un desequilibrio comercial bilateral enorme. Entre los objetivos del gobierno figuran el fomento de joint ventures entre compañías chinas y españolas en el sector del automóvil, las energías renovables y la tecnología en general. Y más allá del comercio, España busca también garantizar el acceso a materias primas críticas y tierras raras, de las cuales China tiene un monopolio casi total.
China busca países amigos en Europa, sin ambiciones globales como puede tener Francia o el Reino Unido. Y a largo plazo un país que es puerta del Mediterráneo y que en Canarias tiene una proyección hacia el Atlántico Sur que nunca se ha aprovechado del todo.
La visita de Sánchez se produce cuando la Unión Europea intenta construir una postura común frente a Pekín. La Ley de Aceleración Industrial, presentada por la Comisión Europea el 4 de marzo, marca un intento por ayudar a aumentar la base industrial europea, reducir dependencias estratégicas y recuperar el control sobre cadenas de valor críticas. Pero los gobiernos saben que pasar de las musas al teatro llevará años y necesitan inversiones y equilibrio comercial a corto plazo.
Mapa de poder
Quién manda
China. Pekín es el actor con más palancas en esta relación porque tiene la sartén por el mango. No podemos desacoplarnos de China, tenemos que convivir. Pekín decide todo, desde qué importa de Europa hasta que inversiones acepta y dónde invierte en Europa. Pekín fragmenta a Europa negociando con cada uno de los países grandes por separado y evita hacerlo en serio con la Comisión Europea.
La Comisión Europea. Debería ser quien negociara por todos, pero Pekín no lo acepta y la Comisión Von der Leyen mira más por los intereses de la industria alemana que por las inversiones que esperan los países del sur de Europa. La Ley de Aceleración Industrial incluye un nuevo marco de revisión de inversión extranjera directa en sectores estratégicos: las inversiones superiores a 100 millones de euros procedentes de países que controlan más del 40% de la capacidad de fabricación mundial en sectores como baterías, vehículos eléctricos o energías renovables quedarán sujetas a condiciones que incluyen participación mayoritaria europea, transferencia tecnológica y creación de empleo local. Es en la práctica lo que exige ahora a Pekín el Gobierno español.
Quién gana
España, siempre y cuando el acuerdo tenga chicha y no sea sólo buenas palabras. El pacto se alinea con la estrategia europea “Made in Europe”, cuyos detalles abordaron el vicepresidente Carlos Cuerpo y el comisario europeo Stéphane Séjourné en una cumbre bilateral en Madrid justo antes del viaje. Si las cláusulas de transferencia tecnológica y reciprocidad son concretas, Madrid habrá conseguido algo que no ha conseguido hasta ahora ningún país europeo. El acercamiento de Sánchez a Xi Jinping habrá tenido éxito.
Marruecos y el sur del Mediterráneo. La reconfiguración de cadenas de suministro que busca Europa —menos dependencia de China en sectores estratégicos— está acelerando la inversión en capacidad industrial en el norte de África, con España como puerta de
Esta es una versión reducida de Dossier Bruselas. Si quieres recibir la versión completa puedes pasar a una suscripción de pago.
Nos vemos el próximo miércoles.

